Los profesionales sanitarios de los centros penitenciarios, bajo mínimos

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, CESM, y el Sindicato de Enfermería, SATSE, han denunciado la situación de los profesionales sanitarios que trabajan dentro de la sanidad penitenciaria, cuya competencia sigue pendiente de traspasarse a las Comunidades Autónomas.

El presidente de SATSE, Manuel Cascos, ha denunciado en rueda de prensa el grave déficit de profesionales sanitarios, que, en el caso de las enfermeras y enfermeros, se cifra en torno a un solo profesional para atender a 100 personas privadas de libertad. Además, ha apuntado que «se están viendo obligados a realizar funciones que no les corresponden, como la asistencia de graves urgencias (sobredosis de drogas, intentos de ahorcamiento, autolesiones, cardiopatías isquémicas, insuficiencias respiratorias…)».

«Las personas privadas de libertad no están condenadas a no tener el derecho a la asistencia sanitaria»

Por su parte, el secretario general de CESM, Gabriel del Pozo, ha recordado que “los privados de libertad no están condenados a no tener el mismo derecho de asistencia sanitaria”. En esta línea, explica que “venimos reclamando soluciones a un problema grave que afecta a la atención de la población reclusa y a la dotación de profesionales médicos y enfermeros en el sistema penitenciario”.

Interior y Sanidad

Además de las cartas remitidas hace unos días de manera conjunta por SATSE y CESM a los ministros de Interior, Sanidad y Política Territorial y Función Pública.  Del Pozo apuntó que “ya el año pasado solicitamos la misma entrevista con el ministro de Interior y el secretario general de Instituciones Penitenciarias en junio, con el secretario de Estado de Función Pública en julio y con el presidente del Consejo General del Poder Judicial en julio y septiembre, sin obtener ninguna solución, aunque todos compartían el problema”. SATSE, por su parte, también se ha dirigido en varias ocasiones al Gobierno con el mismo interés.

Para los representantes de estas organizaciones se está gastando más dinero por no destinar más recursos a la población reclusa, que termina siendo trasladada a los centros sanitarios por no haber el suficiente personal en el centro penitenciario. Además, no hay una prevención suficiente en patologías serias. Del Pozo espera que con el nuevo Gobierno se faciliten soluciones: “Pedimos reuniones para intentar buscar soluciones por ambas partes para estos problemas serios que no se están solventando”.

Enfermería

La modificación del sistema de guardias ha generado una situación “caótica” que obliga a las enfermeras y enfermeros a estar en una permanente situación de disponibilidad y, en algunos casos, a tener que desplazarse hasta 100 kilómetros cuando son requeridos. Además, no pueden disfrutar, en muchas ocasiones, de los periodos de descanso adecuados después de sus jornadas de guardia.

A nivel retributivo, las enfermeras y enfermeros también sufren una clara discriminación con respecto a sus compañeros que trabajan en los servicios de salud, al cobrar cerca de 600 euros menos al mes y no tenerse en cuenta tampoco las especiales condiciones de peligrosidad y penosidad que son inherentes a su desempeño laboral.

Discriminación

Existe, además, una importante discriminación con otros colectivos profesionales del ámbito penitenciario, algunos de los cuales no tienen ningún contacto con los presos, al percibir éstos un complemento específico muy superior al de los enfermeros y enfermeras, añadió el presidente de SATSE.

Tanto el secretario general de CESM como el presidente de SATSE insistieron en que el Gobierno central y los de las comunidades autónomas tienen que llegar a un acuerdo lo más pronto posible para propiciar el traspaso de la sanidad penitenciaria, dando así cumplimiento a a Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud. Al respecto, recordaron que se trata de una asignatura pendiente desde más de diecisiete años.

Para informar de primera mano la situación que viven a diario los profesionales, en el acto han participado el responsable de sanidad penitenciaria del sindicato médico, Pedro Antonio Martínez Sánchez, médico del Centro Penitenciario de Ocaña II y la enfermera Lourdes Piñel, del Centro Penitenciario de Ocaña I, ambos en Toledo. Ambos han explicado en primera persona cómo es su día a día como profesional sanitario en prisiones y los problemas a los que deben hacer frente.

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