¡Respeto y dignidad para las enfermeras de nuestros hospitales!

¡Respeto y dignidad para las enfermeras de nuestros hospitales!

Dicen que los responsables públicos y políticos orientan su acción en función de los resultados que los sucesivos sondeos y estudios de opinión les van dando de manera periódica. Cual veleta que gira según sopla el viento, gobiernos y partidos hablan, se comprometen y actúan en relación a los asuntos que conforman la denominada “agenda pública”.

Hasta no hace mucho, la “agenda pública” estaba centrada en la sanidad y sus profesionales debido a una crisis social y económica sin precedentes en nuestra historia reciente originada por un grave problema de salud. Durante muchos meses, partidos y gobiernos de distinto signo político aseguraban haber llegado a la misma conclusión de que nuestro sistema sanitario necesitaba reformas urgentes y de gran calado para garantizar la atención sanitaria y cuidados que requieren y merecen más de 47 millones de personas.

Al igual que el resto de sus compañeras y compañeros, las más de 150.000 enfermeras y enfermeros que trabajan en alguno de los hospitales del Sistema Nacional de Salud escucharon con cierta esperanza, y también prudencia, los compromisos de mejoras que se lanzaban desde todas las tribunas y medios de comunicación, pero, una vez superado lo peor de la pandemia, están constatando que nada parece que vaya a cambiar.

Las enfermeras y enfermeros de Atención Especializada siguen trabajando en centros hospitalarios con unas plantillas totalmente insuficientes, una gran sobrecarga asistencial y unas condiciones laborales y retributivas inaceptables y precarias. Persisten los mismos problemas estructurales y de medios que antes de la crisis sanitaria y, dado que no se están implementado medidas concretas y reales, todo apunta a que este progresivo deterioro irá a más a corto, medio y largo plazo.

Se trata de profesionales sanitarios que prestan sus servicios asistenciales y de cuidados, no lo olvidemos, a turnos, de noche y durante los domingos y festivos. Una penosa situación laboral que conlleva un innegable desgaste físico, psíquico y emocional que se incrementa, además, con el paso del tiempo y que dificulta enormemente la conciliación de su vida profesional y personal.

Recordar, a modo de ejemplo, que trabajar por las noches impide al organismo adquirir hábitos de sueño, alimentación y descanso que, según multitud de estudios científicos, afectan a su salud y bienestar psicosocial. Al respecto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sostiene que está demostrado que los profesionales que trabajan por la noche pierden cinco años de vida por cada 15 años de trabajo.

Otros estudios, como el realizado por la American Journal of Preventive Medicine, concluye que existe una mayor mortalidad asociada al turno de noche. Así, las mujeres que trabajan en turno de noche presentan un riesgo de muerte de un 11 por ciento más. Así las cosas, en nuestro país una enfermera o enfermero puede llegar a trabajar hasta 15 noches en un mes con jornadas de diez y doce horas seguidas.

Además, uno de cada tres enfermeros y enfermeras se ven obligados a encadenar contratos temporales de días, semanas o meses que precarizan aún más su labor asistencial y de cuidados. Una grave situación laboral que sigue provocando la emigración forzosa de miles de enfermeras y enfermeros a otros países que les ofertan puestos de trabajo con una mayor estabilidad y mejores condiciones.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es la falta de un reconocimiento retributivo justo y acorde a su esfuerzo, dedicación y compromiso las 24 horas al día y los 365 días al año. El sueldo base medio mensual está entre los 1.200 y 1.300 euros y por cada noche trabajada reciben una media de tres euros la hora, cantidad que se reduce aún más si trabaja más de 70 horas al mes de noche.

Cierto es el dicho de que “las comparaciones son odiosas” y más si nos fijamos en que profesionales de otros muchos ámbitos laborales no sanitarios, como, por ejemplo, los relacionados con el motor y la mecánica en los que se cotiza a 40 euros cada hora trabajada o los del sector de la limpieza y el hogar, que están entre los 12 y 15 euros la hora.

En definitiva, se trata de una clara falta de respeto laboral y profesional a las enfermeras y enfermeros de los hospitales en nuestro país que parece lejos de querer evitarse por parte de los gestores públicos y políticos. Por nuestra parte, las enfermeras y enfermeros seguiremos trabajando con determinación y con toda la fuerza que nos da la razón y la lógica para que se mejoren unas condiciones laborales que repercuten gravemente en los profesionales y, por supuesto, en el conjunto de la ciudadanía de nuestro país.

 

Manuel Cascos, presidente del Sindicato de Enfermería, SATSE.

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