Estudiantes que perdieron sus prácticas por la COVID-19 niegan una mancha en el currículum

prácticas enfermería
"Si no lo recuperamos en horas, lo recuperaremos con actitud, ganas y dando el 150%" asegura Cecilia Raij, una joven mallorquina que, debido a la crisis del coronavirus, el curso pasado sufrió la interrupción de las prácticas del grado de enfermería que estaba realizando en el Hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona. Como otros tantos alumnos españoles de ramas sanitarias, ha tenido que resignarse a compensar la experiencia asistencial con trabajos escritos.

«Son unas horas que nos faltan de formación, eso no hay quien pueda decir lo contrario, porque un trabajo escrito no es lo mismo que estar en prácticas clínicas» protesta Cecilia. Ella y otras tres compañeras delegadas de curso decidieron coger al toro por los cuernos y demandar a los responsables de la Universidad una solución. «Queríamos que vieran que había una reacción por nuestra parte, que teníamos una opinión sobre lo que había pasado» sentencia la joven.

Para ello tomaron una actitud muy enfermera: investigaron. «Enviamos una encuesta a todos los estudiantes para hacer un análisis crítico de los porcentajes de un montón de preguntas de un formulario on-line que preparamos. Se le envió el análisis de estas respuestas a la coordinación y se demostró cómo la clase no había vivido bien la realización de los trabajos», explica.

Pese al esfuerzo, Cecilia y su promoción han tenido que aceptar que no recuperarán estas prácticas. «Se barajó la posibilidad de volver este curso al servicio que habíamos dejado y así finalizar esa formación, pero no se ha permitido para que no haya un tráfico de estudiantes innecesario por diferentes zonas. Son medidas de seguridad que ya se escapan de las ideas que se nos puedan ocurrir» asegura con resignación.

Falta de empatía

«Se podría haber hecho mejor» reclama Cecilia al recordar cómo se anunció el cese de las prácticas. «Estábamos en un descanso y de repente nos llegó un correo muy escueto a todos los estudiantes diciendo que se interrumpían las prácticas indefinidamente por nuestra seguridad y para contener los contagios. Se nos dijo, mañana ya no volvéis y la verdad fue un shock muy grande» explica.

Pese al esfuerzo, han tenido que aceptar que no recuperarán estas prácticas

«Yo entiendo que en esa situación hay mucho estrés y presión que a lo mejor no lo permite, pero se hubiera agradecido un poco de consideración y empatía con los estudiantes» sentencia la mallorquina. Cecilia recuerda que muchos alumnos, como ella, están desplazados de su lugar de origen y se vieron en la incerteza de regresar o no a sus casas. «Caímos en pensar que iban a ser quince días y no… al final fue un poquito más» dice con humor.

Desde el banquillo

Por lo que respecta a cómo puede haber influido la crisis sanitaria en su faceta profesional, Celia reflexiona: «No puedo decir que sepa lo que han pasado [las enfermeras] porque esta vez me ha tocado vivirlo desde el banquillo, pero otra vez me tocará ser jugadora titular». En cuanto las compañeras que en ese momento estaban en último curso piensa que «empezar a trabajar en estas circunstancias te enriquece y te forma, porque habrán tenido que aprender muchas cosas de las que antes no había necesidad».

«Empezar a trabajar en estas circunstancias te enriquece y te forma»

No se replantea su elección de carrera pese a que asegura que ante el trabajo de las profesionales se le «partía el alma al ver lo mal que lo han pasado, el riesgo al que han estado expuestas y la falta de protección» y reconoce que, a un año de terminar sus estudios, le «da impresión adentrarse en una profesión en la que faltan tantos recursos».

Un curso diferente

A partir de Septiembre, las universidades de todo el país han tenido que adaptarse a las recomendaciones sanitarias y educativas que ha fijado la Conferencia General de Política Universitaria, incluyendo una reducción de aforo en las aulas que obliga a introducir más horas de formación a distancia.

Para los estudios de enfermería esto supone un reto, ya que, además del conocimiento teórico, enfermería debe desarrollar habilidades técnicas, capacidad de trabajo en equipo interdisciplinar, comunicación terapéutica, pensamiento clínico, compromiso social, responsabilidad ética, etc. Por lo que, con escasas excepciones de algunas comunidades autónomas, los centros docentes españoles han optado por mantener la presencialidad de las prácticas en los estudios de enfermería.

Cecilia, que ahora comienza cuarto curso, asegura que este año tienen «cuatro meses de prácticas por delante y, si todo va bien y se nos permite, podremos acabarlas», lo que de alguna manera devolverá a su generación al camino que decidieron tomar al matricularse en enfermería.

La estudiante niega que puedan ver su currículum «manchado» por la pérdida de horas de práctica clínica y recuerda que, además del entusiasmo que tienen por su futura profesión, muchos seguirán cursando una especialidad o un máster al finalizar el grado.

Estás viendo:
Estudiantes que perdieron sus prácticas por la COVID-19 niegan una mancha en el currículum

¡Compártelo!