A tu lado durante todo el proceso del cáncer de mama

A tu lado durante todo el proceso del cáncer de mama

El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado del mundo. Cada 19 de octubre se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de mama, en el que el mundo se tiñe de rosa para sensibilizar y recordar a la población, especialmente a las mujeres, la importancia de la prevención.

La Asociación Española contra el Cáncer a través de su campaña, El rosa es más que un color,  trata de concienciar sobre la trascendencia de la investigación, de la atención gratuita para pacientes y familiares y la detección precoz a través de cribados y autoexploración,

Este año se han detectado 35.001 nuevos casos de cáncer de mama y, durante todo el proceso que inicia una mujer o un hombre tras su diagnóstico, la figura de la enfermera le acompaña. A veces en consulta, otras en la sombra preparando su quimioterapia o administrándosela, en muchos casos también cuando han superado la enfermedad y deciden realizarse la micropigmentación mamaria.

La matrona y su papel preventivo

Pero la labor de la enfermería comienza incluso antes de la detección del tumor a través de la figura de la matrona. Su trabajo es de vital importancia en el proceso educativo de la mujer para que esta tome una mayor y mejor conciencia de su cuerpo y trabaje por su salud. Liliana Ramis, matrona de Atención Primaria, asegura que una estrategia educativa útil en Atención Primaria ayuda a que las mujeres aprendan a revisar sus mamas mediante una autoexploración mamaria supervisada.

El acompañamiento de la enfermera de consulta

Cuando una mujer o un hombre recibe la noticia de que puede padecer cáncer de mama la angustia suele apoderarse ellos y no saben cuáles son exactamente los pasos que ha de seguir.  Ahí, la enfermería se convierte en una pieza clave en la gestión del caso y el apoyo a la paciente. La citación para las pruebas que marca el protocolo y la explicación de dicho procedimiento son algunos de sus cometidos. Además, se encarga de que se le realicen todas las pruebas necesarias en el menor tiempo posible para iniciar cuanto antes el tratamiento o practicar la operación en casi de que sea necesario. Así nos lo cuenta Esther Hernández, enfermera coordinadora del Plan Oncológico OSI Burrualde.

Además, la enfermería se encarga de la administración farmacológica,  el control de síntomas y efectos secundarios, el acompañamiento al paciente y los cuidados integrales en todas las fases de la enfermedad.

Conseguir que la paciente se sienta escuchada, que note que le están prestando atención a sus necesidades en ese momento es una forma de hacer que se sientan seguras y tenidas en cuenta en ese momento de miedo y vulnerabilidad. Es importante que sientan la cercanía de los profesionales de enfermería, que sepan que están ahí trabajando por y para ellas.

Cuidando desde la distancia

Pero más allá de esa relación cercana y de primera mano, existen otras enfermeras que desde la distancia, metidas en las cabinas de la zona de elaboraciones estériles, forman parte de los cuidados que las pacientes con cáncer de mama reciben.  En este tranquilo lugar, lejos de los quirófanos y del bullicio de las consultas, es donde se preparan los citostáticos (quimioterapias) que las pacientes con diferentes tipos de tumor, entre ellos el de mama, van a recibir.

Esta medicación también está preparada por enfermeras, que manipulan fármacos tóxicos muy especiales y de un elevadísimo coste (algunos rondan los 1.500€), por lo que las medidas de seguridad en esta zona son fundamentales. Enfermeras de Farmacia Hospitalaria como María Jesús Vizoso, hacen rotaciones de 15 días, trabajan con una equipación especial y realizan su labor en cabinas de riesgo biológicos.

Ayudando a seguir adelante una vez superado el cáncer de mama

Muchas de las pacientes que logran superar el cáncer de mama necesitan ver su pecho lo más similar posible a lo que era antes de tener que someterse a una mastectomía parcial o total.  Es en ese momento cuando entra en juego el trabajo de enfermeras como Olga Saceda y Azucena Marzo, de la Unidad de Micropigmentación del Ramón y Cajal.

Ellas logran que las pacientes que han pasado por un cáncer de mama y les han tenido extirpar total o parcialmente alguno de sus pechos puedan sentirse mejor consigo mismas y con su nuevo físico. Les ayudan a subir el último escalón a lo largo del proceso del cáncer de mama y les proporcionan un increíble empujón en su autoestima.

La supervivencia a 10 años varía entre el 50 y el 90 según el estadio en el que diagnostica el tumor de mama. En 2023 el cáncer de mama tuvo una supervivencia del 86%. Unas cifras optimistas que nos recuerdan que la investigación, entre ella también la de enfermería, hace que muchas más mujeres puedan vivir más años tras haber padecido un cáncer de mama.

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