Fisioterapia en el agua, mucho más que jugar en la piscina

Para muchos fisioterapia acuática es sinónimo de diversión pero este tipo de terapia es mucho más que jugar en el agua: supone una importante mejora a nivel físico, sensorial y psicológico de los pacientes, que principalmente son neurológicos, a pesar de que entre los propios profesionales muchas veces sea una técnica desconocida.

La utilización del agua como agente terapéutico no es algo nuevo, ya en las antiguas Roma y Grecia se utilizó para aliviar ciertas dolencias y patologías pero es ahora, gracias al desarrollo de la fisioterapia, cuando se ha conseguido dirigir con rigor científico sus efectos positivos.

La principal virtud es tan obvia como ventajosa: el agua permite reducir el peso del cuerpo y, por tanto, el paciente tiene una mayor movilidad y se pueden realizar ejercicios imposibles de llevar a cabo en una camilla. Las características físicas del agua hacen posible que el impacto traumático desaparezca y que la columna se posicione de manera relajada, lo que conlleva el poder afrontar programas más completos y seguros en personas de todas las edades.

La terapia acuática tiene muchos beneficios y muy diferentes

Los beneficios son muchos y, además, muy diversos. Hay tres grandes grupos en los que se pueden agrupar los efectos positivos de la terapia en el agua:

  • Beneficios físicos
  • Beneficios sensoriales
  • Beneficios psicológicos

A nivel físico este tipo de terapia mejora la movilidad articular, aumenta la fuerza, la resistencia, la elasticidad o el tono muscular de los pacientes. Pero también tiene efectos sensoriales, tan importantes para personas con determinados daños cerebrales o deterioros neurológicos, para quienes acciones tan simples como chapotear, crear las burbujas o el roce del agua en el cuerpo en movimiento pueden producir innumerables beneficios. Todo ello repercute muy positivamente en el estado anímico de los pacientes, refuerza su autoestima y aumenta la seguridad en sí mismos ya que dentro del agua son capaces de hacer cosas que fuera no pueden hacer, y ahí radica uno de sus mayores beneficios psicológicos. El paciente pierde el miedo a la caída y esto permite que se centre en los movimientos y ejercicios con el fisioterapeuta, aumentando así el rendimiento en cada sesión.

¿Para qué tipo de patologías se recomienda?

Uno en los principales campos en los que podemos aplicar esta forma de tratamiento es el de la neurorehabilitación, dirigido, entre otros, a pacientes adultos que padecen procesos neurológicos, como ictus, esclerosis múltiple, parkinson, daño cerebral, tumores cerebrales, disfrofias musculares, lesiones medulares, etc. o niños con alteraciones motoras por daño cerebral desde nacimiento o adquirido.

Las técnicas más frecuentes

  • Hidrocinesiterapia
  • Watsu
  • Halliwick
  • Bad Ragaz

Así es una sesión de fisioterapia acuática

A pesar de ser una terapia algo desconocida, incluso para muchos fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios, la fisioterapia acuática es, cada vez más, una de las terapias más recomendadas como complemento a otras terapias en muchos pacientes, por eso queríamos saber más sobre ello y la mejor manera era verlo en vivo en directo.

Cuando llamamos a su puerta, la Fundación Instituto San José no dudó en invitarnos a conocer su Unidad de Terapia en el Agua, que acaba de cumplir 10 años y donde 7 fisioterapeutas, con formación específica en terapia acuática, tratan a unos 220 pacientes al mes. María y Marta, dos de las fisios, nos contaron cómo es su trabajo, qué técnicas realizan, cómo deben ser las instalaciones y mejor aún, nos metimos con ellas en la piscina y fuimos testigos de dos sesiones con dos pacientes con daño neurológico completamente diferente: Alejandra y Daniel. La experiencia fue increíble y quedó patente en el último programa de “Reportajeando”.

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