Sí al “terracing” con protección

En 2017 fallecieron 992 personas en España a causa de un melanoma y se estima que este año se diagnosticarán más de 6.205 nuevos casos. Los expertos alertan de que muchos de ellos podrían prevenirse con una correcta protección solar, no solo en la playa sino en nuestro día a día.

El melanoma es el más agresivo de todos los tipos de cáncer de piel. Según la Agencia Española de Medicamentos y productos farmacéuticos, representa el 4% de todos los tumores malignos de la piel, aunque es el responsable de 80% de las muertes por este tipo de tumores.

Puede afectar a cualquier persona y a cualquier edad pero suele ser más frecuente en mujeres y personas de raza blanca pero nadie está libre de desarrollarlo. Y lo más importante: se puede prevenir. La clave está en proteger la piel correctamente, todos los días del año, y desde la infancia.

El melanoma es uno de los tipos de cáncer que más se pueden prevenir

La incidencia del cáncer de piel aumenta cada año, a día de hoy es el tipo de tumor más frecuente. Afecta a 1 de cada 5 españoles antes de los 70 años y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) estima que para 2019 se diagnosticarán 6.200 nuevos casos de melanoma, el tipo de cáncer más agresivo que existe por su alta capacidad de producir metástasis.

Dónde se localiza y quién es más propenso a desarrollarlo

La principal causa de aparición de este tipo de cáncer es la exposición prolongada al sol. Factores como tener muchos lunares, antecedentes familiares o un sistema inmunitario débil también pueden favorecer las posibilidades de desarrollarlo. Es más habitual en personas con piel clara y con más de 50 años.

La enfermería tiene mucho que decir en la prevención del melanoma

Para conocer todo sobre este tipo de cáncer deberíamos estudiar a fondo la piel que, por cierto, es el mayor órgano del cuerpo. Pero para comprender las nociones básicas vamos a hacer un pequeño resumen (podéis leer el artículo completo aquí).

Capas de la piel: epidermis, dermis y hipodermis

 

La epidermis, la capa más superficial de la piel, se compone de células escamosas, células basales y melanocitos. Estos últimos, son los que producen la melanina y los encargados de oscurecer la piel con la exposición al sol. El fin es precisamente proteger a los órganos de la radiación del sol. Estas células, los melanocitos, son las que se pueden convertir en melanoma. Cuando el cáncer se vuelve más avanzado, por lo general atraviesa la barrera que separa la epidermis del resto de capas. De ahí la importancia de cogerlo a tiempo.

El terracing con cabeza, por favor

El sol no solo quema en la playa o en la piscina, todos los días nos vemos expuestos a la radiación ultravioleta y, por ello, todos los días deberíamos protegernos correctamente.

Desde la GEPAC este año han utilizado una campaña impacto y llena de ironía para concienciarnos de que el sol está en todas partes, incluso cuando nos tomamos un cañita en la terraza. Una serie de vídeos y explicaciones nos invitan a practicar el “terracing” pero con protección solar. Además nos animan a compartir nuestras propias historias en redes con el hashtag #protégetedelterrazing para concienciar a la sociedad de esta práctica tan extendida.

Prevención y tasas de supervivencia

Lo más importante es saber que el melanoma es uno de los tipos de cáncer que más se pueden prevenir. Cerca del 90% de los cánceres de piel  podrían evitarse con la fotoprofección adecuada, muchos de ellos melanomas.

La principal causa de aparición de este tipo de cáncer es la exposición prolongada al sol

En caso de desarrollar el melanoma, en los estados iniciales la tasa de supervivencia es alta, del 90%. En Los principales tratamientos se basan en cirugía, radioterapia y/o terapia sistemática (quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas). En fases más avanzadas la supervivencia desciende al 15%.

¿Tienes dudas? Consulta a tu enfermera 

La enfermería tiene mucho que decir en la prevención del melanoma. Desde atención primaria realiza una importante labor de información a los usuarios sobre qué medidas tomar según cada tipo de piel. Son también las encargadas de hacer esa primera valoración cuando tenemos dudas sobre un lunar o una reacción en la piel. De nosotros también depende acudir al profesional de enfermería si identificamos alguna alarma. Desde hace tiempo llevan a cabo además programas de prevención del cáncer de piel desde las consultas de Enfermería. Nosotros hemos estado en una de ellas.

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