La Unidad de Quemados: Enfermería en estado puro

La Unidad de Quemados: Enfermería en estado puro

El área de quemados de un hospital es, quizás, una de aquellas en las que la enfermería tiene un papel más importante. Desde que el paciente entra por Urgencias hasta que se va de alta pueden pasar meses. Un tiempo en el que las enfermeras y enfermeros que les atienden diariamente se convierten casi en su familia ya que, para evitar posibles infecciones, estos pacientes a penas pueden recibir visitas.

Se trata de una unidad en la que la enfermería trabaja codo con codo con otros profesionales como cirujanos plásticos, celadores, fisioterapeutas, psicólogos… Se necesita una visión multidisciplinar para sacar adelante a unos pacientes que ingresan generalmente en estado grave y que pueden sufrir graves complicaciones por infecciones si no se extrema el cuidado.

Cada año esta unidad atiende a una media de 190 pacientes procedentes de otras comunidades autónomas y presta atención especializada a más de 75 grandes quemados críticos. Entre sus indicadores destaca una supervivencia del 89,6%, a pesar de la gravedad extrema con la que llegan a ella las personas quemadas en estado crítico.

Roberto González, supervisor de Enfermería de la Unidad de Quemados del Hospital Universitario de La Paz, nos muestra el trabajo de este equipo formado por unas 50 enfermeras y enfermeros que van rotando en las diferentes áreas de la unidad: curas, hospitalización, banco de piel, cuidados críticos y quemados.

Curas complejas

El verano es la época del año en la que hay más ingresos por quemaduras. Las causas más comunes por las que una persona suele acabar en manos de esta unidad son: el mal uso de las barbacoas y las chimeneas de gas, los intentos autolíticos, los accidentes en casa, laborales o de tráfico.

Por esta área de curas complejas suelen pasar diariamente unos 10 pacientes que vienen de todos los rincones de España. Allí conocemos a Ruth, enfermera de quemados, y a Angustias, una paciente de Cuenca que se abrasó parte de la cara y acude semanalmente a sus curas en La Paz.

«Encuentro gente a la que le gusta su profesión y eso se ve. Lo hacen muy bien.»

Inicialmente se hace una limpieza  y una valoración de las heridas por parte del personal de enfermería y de cirugía plástica. Con las conclusiones que saquen se decide la actitud terapéutica y se procede a su realización.  Ruth cubre las lesiones con diferentes productos dependiendo del estadio en el que se encuentran y aconseja a Angustias una serie de ejercicios que debe realizar en casa para seguir avanzando con su evolución.

La piel, el mayor órgano del cuerpo

Según datos de la Organización Nacional de Trasplantes, en 2018 se contabilizaron 257 donantes de piel. Cuando este órgano llega hasta el banco de piel del hospital, los enfermeros como Jose Carlos son los encargados de procesarla y almacenarla hasta que un receptor la necesite. Primero se somete a varios procesos de desinfección y se fracciona en partes que posteriormente serán introducidas en una bolsa específica de congelación con un líquido criopreservante para su correcta  conservación.

Primero la piel pasa por una congelación hasta los -80º para evitar que se rompa.  Posteriormente, sigue su camino hasta el tanque de nitrógeno líquido, donde la piel se mantiene a -170º hasta que llegue un receptor que la necesite.

Cuidados críticos

En la Unidad de Quemados, hay una zona de cuidados críticos. Aquí es donde se encuentra el trabajo más puro de enfermería ya que tratan a un paciente de UCI que además a un gran quemado (ha sufrido quemaduras en más del 20% de la superficie corporal). Isabel, enfermera de esta unidad, considera que es primordial ser empático con los pacientes que se encuentran aquí. Por un lado porque generalmente sufren un gran dolor que el sanitario tiene que aceptar; y por otro, porque además este tipo de daños físicos supone un gran cambio en el cuerpo del paciente, lo que puede acarrearle además problemas psicológicos.

Quirófano

Otra de las zonas de rotación del personal de enfermería de quemados es el quirófano. Cuando ha de intervenirse a un paciente con quemaduras siempre hay dos enfermeros (uno circulante y uno instrumentista) que ayudan al cirujano plástico en la operación. El quirófano está en la misma planta que el resto de la Unidad para evitar estar trasladando a unos pacientes muy delicados y con los que el cuidado debe extremarse para que no sufran ninguna infección que pueda complicar su estado o derivar en su fallecimiento.

En esta planta de quemados se realizan, quizás,  los cuidados enfermeros más completos de enfermería porque aúna curas de extremada complejidad, UCI, quirófano, banco de piel… La enfermería de quemados, una unidad que impacta por su complejidad.

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