Sanidad publica una guía de recomendaciones para la programación de cirugías en condiciones de seguridad

El Ministerio de Sanidad ha publicado una serie de recomendaciones para la programación de cirugías en condiciones de seguridad durante el periodo de transición de la pandemia COVID-19. En la elaboración de la guía ha participado la Asociación Española de Enfermería Quirúrgica (AEEQ). El documento no aborda recomendaciones de seguridad en cirugías urgentes o aquellas no electivas, ni las realizadas en otros entornos asistenciales no hospitalarios.

La rápida propagación de la pandemia COVID-19 y el elevado número de casos que han requerido ingreso en las plantas de hospitalización o unidades de críticos ha obligado a la mayoría de los hospitales españoles a redistribuir los recursos para atender de forma emergente a los pacientes infectados. Esta situación ha reducido significativamente la actividad quirúrgica. El Ministerio de Sanidad ha publicado una guía de “Recomendaciones para la programación de cirugía en condiciones de seguridad durante el periodo de transición de la pandemia COVID-19”. Pretende ser un instrumento en la reintroducción de la actividad quirúrgica programada. Una guía que debe priorizar la seguridad para los pacientes y los profesionales en las distintas etapas del proceso quirúrgico, desde la selección y preparación preoperatoria hasta el alta hospitalaria y los cuidados domiciliarios, pasando por la organización de un circuito intrahospitalario.

El documento no aborda recomendaciones de seguridad en cirugías urgentes o aquellas no electivas, ni las realizadas en otros entornos asistenciales no hospitalarios.

Recomendaciones generales

Con el objetivo de reanudar la cirugía minimizando el riesgo de infección a los pacientes y profesionales, los expertos recomiendan:

  • Inclusión de expertos en COVID-19 en la comisión quirúrgica
  • La identificación, en la medida de las posibilidades de cada centro, de un circuito independiente para cirugía programada en un entorno libre de COVID-19.
  • Reorganización de la actividad de profesionales para la atención perioperatoria de la cirugía programada por un equipo que no tenga contacto con pacientes afectos por COVID-19.
  • Valorar el reinicio de la Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA) en el caso de que se cree un circuito físico y de profesionales libre de COVID-19.
  • La conveniencia de despistaje inicial para SARS-CoV-2 de profesionales que atiendan la cirugía programada en todo su proceso.
  • Detección precoz de infecciones en personal sanitario y la declaración a Medicina Preventiva/Prevención de Riesgos Laborales, para estudio de contactos y aplicación racional de la cuarentena.

Circuito atención quirúrgica

En cuanto al diseño del circuito de atención quirúrgica programada, la guía establece:

  • La reducción de las consultas presenciales mediante la potenciación de las consultas no presenciales o con agendas mixtas, siempre que sea posible.
  • En caso de requerir una consulta presencial, habilitar un sistema de despistaje previo de infección activa por SARS-CoV-2 y la implantación de medidas para el distanciamiento físico, higiene, uso de mascarillas y otros elementos de barrera
    para pacientes y profesionales.
  • Evitar las exploraciones y curas que supongan un riesgo de generación de aerosoles y salpicaduras, o su realización utilizando el equipo de protección individual correspondiente.
  • El ingreso en el mismo día de la cirugía y la evaluación del soporte sociofamiliar y de asistencia domiciliaria disponible para una posible alta precoz.
  • La formación y restricción del número de visitantes y acompañantes al máximo durante la estancia hospitalaria.
  • El estricto seguimiento de las recomendaciones de distanciamiento físico, higiene y uso de mascarillas por parte de pacientes, visitantes, acompañantes y profesionales durante el periodo de estancia hospitalaria.
  • La vigilancia activa y separación del circuito de cirugía electiva para su aislamiento de aquellos pacientes que desarrollen síntomas o signos compatibles con COVID-19.

Despistaje infección

En relación con el despistaje de infección activa de pacientes previo al procedimiento quirúrgico programado, los expertos recomiendan:

  • La adecuación local de un proceso universal preoperatorio de despistaje de infección activa de SRAS-CoV-2 a todos los pacientes.
  • Una primera evaluación de la clínica y de los antecedentes epidemiológicos con aproximadamente 14 días de antelación para detectar síntomas o riesgo de COVID-19
  • Aconsejar un control riguroso de las medidas de distanciamiento físico y protección las dos semanas previas a la cirugía para disminuir las posibilidades de infección.
  • La realización de un despistaje de infección activa por SARS-CoV-2 mediante una PCR en una muestra nasofaríngea lo más cercana posible a la cirugía, dentro de las 72 horas previas.
  • Realizar una segunda evaluación de la clínica y de los antecedentes epidemiológicos en las 72 horas previas a la cirugía para detectar síntomas o riesgo de COVID-19.
  • Evitar el uso sistemático de serología de SARS-CoV-2, TAC torácico y analíticas específicas, reservando la indicación al diagnóstico de casos sospechosos en función del contexto clínico.
Gráfico incluido en la guía de recomendaciones del Ministerio de Sanidad

Priorización de cirugías

En relación a la priorización de las cirugías programadas, la guía establece:

La priorización de pacientes quirúrgicos en lista de espera valorando una escala que tenga en cuenta los factores
1. Relacionados con la patología que motiva la indicación
2. Relacionados con el procedimiento
3. Relacionados con el estado del paciente.

El uso orientativo de la escala de la ECOG (Eastern Cooperative Oncology Group) para la priorización de pacientes oncológicos.

Minimizar riesgos entre profesionales

El texto cuenta con un apartado específico para la protección general de los profesionales en el que se recuerda la importancia de extremar las medidas cuando se atienda a pacientes sospechosos de coronavirus. Con el fin de minimizar el riesgo en los profesionales, se establece por parte de los expertos que:

  • La formación continua de profesionales en el uso de Equipos de Protección Individual, así como la generalización de quimioprofilaxis o inmunoprofilaxis en el momento que se encuentren disponibles.
  • El estricto lavado de manos siguiendo las recomendaciones de la OMS.
  • El uso de mascarilla quirúrgica por profesionales, pacientes y acompañantes.
  • El uso de protección adicional (mascarilla FFP2 o superior, bata anti-salpicaduras y pantalla o gafas cerradas) en los procedimientos que puedan generar aerosoles.

Trabajo multidisciplinar

Estas recomendaciones han sido elaboradas por un grupo de trabajo de la Asociación Española de Enfermería Quirúrgica (AEEQ), Asociación Española de Cirujanos (AEC), la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor (SEDAR), la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

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