2021, ¿el principio del cambio?

El inicio de la administración de la vacuna de la COVID-19 en nuestro país, al igual que en el conjunto de estados europeos, ha venido acompañada por la reiteración por parte de nuestras autoridades sanitarias de distintas expresiones y frases recurrentes, como “ya estamos viendo la luz al final del túnel” o “nos encontramos en el principio del fin de la pandemia”.

Si atendemos al criterio generalizado de expertos y profesionales en la materia, todo apunta a que, en caso de no errar en sus estimaciones, la luz la encontraremos en los meses de verano, una vez se logre inmunizar a un porcentaje suficiente de la población de nuestro país, y con ello empezaremos a superar la crisis sanitaria, económica y social sin precedentes en nuestra historia reciente que hemos sufrido todos y todas a raíz de la virulenta expansión de la COVID-19.

En todo caso, quedan por delante siete u ocho meses que seguirán siendo duros y difíciles para un sistema sanitario y unos profesionales que llegan muy afectados física y psicológicamente a esta supuesta recta final de la pandemia. Han vivido momentos de extrema sobrecarga, tensión y sufrimiento ajeno y propio que lógicamente han convulsionado sus vidas a nivel profesional y personal.

En el caso de las enfermeras y enfermeros, además de seguir atendiendo y cuidando a las personas afectadas por la enfermedad, así como al resto de personas con cualquier otra patología o problema de salud, serán los profesionales sanitarios encargados de la recepción, planificación, seguimiento y administración de las dos dosis de la vacuna de la COVID-19.

Faltan enfermeras

Una nueva e importante responsabilidad que, como decía, se añadirá al resto de actividades asistenciales y de cuidados que deben realizar en su día a día y ante lo que surge una pregunta obvia. ¿Nuestro sistema sanitario cuenta con suficientes enfermeras y enfermeros para poder desarrollar con garantías de seguridad, eficacia y agilidad todos los objetivos previstos en este tramo final del túnel?

Lamentablemente, no es la primera vez que respondo con un no rotundo desde esta tribuna. Seguimos sin priorizar como se debería la salud y seguridad del conjunto de la ciudadanía y, por ello, no destinamos los recursos humanos y materiales necesarios para que nuestro Sistema Nacional de Salud de una respuesta satisfactoria a todas las necesidades existentes.

No tenemos suficientes enfermeras para dar respuesta a las necesidades de salud actuales con garantías de seguridad, eficacia y agilidad

Tras cerca de un año de pandemia iniciamos 2021 constatando que la extrema gravedad de los acontecimientos vividos ha llevado únicamente a las distintas administraciones sanitarias competentes a determinar acciones temporales y coyunturales para dar apariencia de solución a problemas enquistados desde hace años y que la actual crisis sanitaria ha evidenciado de la peor manera posible.

Las soluciones existen y se conocen de manera sobrada pero sigue sin acreditarse la voluntad política necesaria para acometerlas con ambición, determinación, firmeza y, sobre todo, visión estratégica de futuro. Algo de lo que casi siempre adolecen nuestros dirigentes públicos y políticos porque buscan con demasiada frecuencia resultados a corto plazo que les favorezcan políticamente .

Y eso precisamente es lo que reclamamos las enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas. Una decidida acción administrativa y política que constate que realmente se ha aprendido de errores pasados y que propicie un significativo cambio a mejor en nuestro sistema sanitario cuyos resultados no veremos presumiblemente este mismo año pero que sentará las bases de la sanidad futura que todos y todas merecemos.

Confiemos en que, efectivamente, 2021 sea el principio del fin de la actual pandemia de la COVID-19 pero, además, el inicio de un nuevo sistema sanitario más cercano, igualitario, eficiente y seguro en el que las enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas puedan trabajar en mejores condiciones por la salud  y bienestar de todos y todas.

 

Manuel Cascos, presidente del Sindicato de Enfermería, SATSE.

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