SATSE reclama que el “burnout” se considere enfermedad profesional

Ocho de cada diez enfermeras y enfermeros aseguran estar estresadas/os y más de la mitad afirman sufrir el síndrome del trabajador "quemado" (burnout). Una realidad propiciada, en muchos casos, por la sobrecarga laboral que sufren en su día a día y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) va a reconocer como enfermedad.

El síndrome del trabajador quemado (burnout) figurará en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema asociado al empleo o al desempleo. Una buena noticia para el Sindicato de Enfermería, SATSE, que ha reclamado al Gobierno que también se incluya en el listado de enfermedades profesionales que contempla la Seguridad Social.

Según SATSE, la decisión adoptada por la OMS es un importante paso adelante en el reconocimiento a nivel mundial de una enfermedad que afecta a la salud y calidad de vida de los profesionales afectados, así como a las personas de su entorno más cercano, y ahora son las administraciones públicas españolas competentes de nuestro país las que deben tomar cartas en el asunto.

En concreto, lo que se reclama al Ministerio de Trabajo es que se modifique el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social, que establece el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, en aras a la inclusión del síndrome del trabajador quemado (burnout) como enfermedad profesional.

La OMS describe tres síntomas reconocibles que concurren en esta enfermedad: sentimientos de agotamiento extremo, sentimientos negativos, cínicos o distanciamiento del trabajo y notable disminución de la eficacia laboral.

Sobrecarga asistencial

SATSE recalca que los enfermeros y enfermeras de nuestro país soportan a diario una continua sobrecarga asistencial y unos niveles muy altos de responsabilidad que conllevan la aparición de estrés crónico, el cual, según la OMS, provoca burnout. Según el estudio “Percepción de estrés en los profesionales de Enfermería en España en 2017”, un 80 por ciento de enfermeras y enfermeros aseguran estar estresadas/os y un 51,38% se sienten “quemadas/os”.

Además, mantienen a lo largo de su trayectoria profesional un contacto permanente con el sufrimiento, la enfermedad y, en ocasiones, la muerte, y un alto porcentaje desarrolla su labor realizando turnos rotatorios, que incluyen el trabajo nocturno.

Estos problemas de salud son consecuencia directa de la excesiva sobrecarga laboral que sufren. Por ello, la organización sindical está recabando en todo el Estado las 500.000  firmas necesarias para presentar en los próximos meses en el Congreso de los Diputados una Ley de Seguridad del Paciente que garantice un número máximo de pacientes por cada enfermera y enfermero.

 

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