Así era el trabajo en IFEMA

IFEMA ha sido el mayor hospital provisional que se ha habilitado en el territorio español para tratar a pacientes con coronavirus. Tras su cierre, la enfermera Ana María Ruíz López nos cuenta cómo ha sido su trabajo allí y cómo puso en marcha su proyecto de biblioteca solidaria.

La historia de Ana es la de otras muchas enfermeras que cambiaron su trabajo habitual por los pabellones del recinto de IFEMA. Los pacientes esperaban en los hospitales desbordados de Madrid para tener una cama. IFEMA se organizó en un tiempo récord con 1300 camas disponibles (ampliables a 5.500) y 16 unidades de cuidados intensivos. En este programa de Enfermería Visible Ana explica cómo se adaptó a la organización y el funcionamiento.

Antes del pico de la pandemia, Ana trabajaba en un SUAP, un Servicio de Urgencia de Atención Primaria y allí, además de su labor asistencial, también daba educación para la salud.

Lo que ni Ana ni nadie se esperaba era la pandemia que se nos venía encima. Las cifras de contagios y defunciones aumentaban día a día y en IFEMA, el alta de un paciente era una celebración.

Ana es enfermera en el SUMMA 112, un servicio que ha sido clave para el funcionamiento de IFEMA, junto con los profesionales de Atención Primaria, que han supuesto el 90% de la plantilla. Ana ha destacado el trabajo en equipo de todas las personas que han contribuido a paliar la crisis, tanto los sanitarios como los no sanitarios.

La aportación de Ana en esta epidemia ha ido más allá del trabajo asistencial al darse cuenta de que era necesario que los pacientes tuvieran una vía de escape durante su estancia.

Bajo el nombre de “Resistiré”, la biblioteca comenzó a funcionar en menos de 48 horas. Voluntarios y donantes de todo tipo lo hicieron posible y sus estanterías no paraban de llenarse de libros. Ana recuerda a muchas personas que se sumaron al proyecto, entre ellas al escritor Jose Luis Molinero, que se prestó voluntario para ordenar los volúmenes por temáticas; y también a la biblioteca municipal de Soto del Real, que donó 300 libros y un valioso carro para transportarlos.

Hospitales de campaña en España

IFEMA no ha sido el único hospital de campaña, pero sí el más grande y con mayor dotación del territorio español. Cataluña levantó hospitales de campaña al lado de cuatro grandes centros hospitalarios de la ciudad: el Vall d’Hebron, el Clínic, el Hospital del Mar y el Sant Pau. En abril se habilitó el hospital de la Fira con capacidad para 300 pacientes.

En Asturias, el ejército instaló un hospital de campaña en el parking del Hospital Universitario Central de Asturias. Unas instalaciones que también se han montado en Cabueñes (Gijón) y San Agustín (Avilés).

El Auditorio de Zaragoza también estaba preparado para descongestionar los centros hospitalarios aragoneses ante el avance de la epidemia de coronavirus en la región.

La Comunidad Valenciana  cuenta con 800 camas habilitadas en tres hospitales de campaña. Galicia es otra de las comunidades autónomas que ha necesitado habilitar camas en hospitales improvisados para cumplir con los requisitos sanitarios de la desescalada. Lo mismo ocurre con las ciudades de Melilla y Segovia.

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