Estudiar enfermería en tiempos de Covid: la aventura de la generación de la pandemia

Estudiar enfermería en tiempos de Covid no está siendo fácil pero sí de lo más intenso: clases semipresenciales, campus a medio gas, incertidumbre en las prácticas y una forma de docencia completamente reinventada. El alumnado lo vive con responsabilidad y muchas ganas de tomar el relevo de una generación de enfermeras y enfermeros agotados por la sobrecarga laboral. Serán los primeros enfermeros expertos en pandemias.

Empezaron el curso sin saber si podrían hacer las prácticas pero con más ganas que nunca. Son los estudiantes de la pandemia, el futuro de una profesión enfermera que ahora mismo está más valorada que nunca, pero también más tocada y más agotada. Estudiar enfermería en tiempos de Covid está siendo tan imprevisible como apasionante.

La vuelta a las aulas no ha sido fácil pero ha superado la prueba con nota:

  • Implantación de formación online en tiempo exprés.
  • Adecuación de talleres y clases prácticas con grupos reducidos.
  • Medidas Covid en cada sala y pasillo. 
  • Conexión a plataformas de streaming (para que la formación sea bidireccional).

Pero, sobre todo, una manera completamente diferente de concebir la universidad, tanto para el alumnado como para el profesorado. Y el tema de las prácticas, que merece un capítulo aparte.

Desde luego, esta hornada de enfermeras será recordada como la generación de la pandemia. Algo que los mismos estudiantes reconocen es un plus, porque les va a permitir estar «mejor preparados para afrontar una pandemia». Las profesoras, también lo tienen claro: “estamos haciendo historia. Serán los primeros enfermeros expertos en pandemias”.

Así es la formación semipresencial

A pesar de que en los planes que se prepararon en verano muchas universidades tuvieron que plantear diferentes escenarios, el que ha imperado en todas las facultades de enfermería es el de semipresencialidad. Esto quiere decir que se han establecido agendas rotatorias para que un porcentaje de los alumnos de cada clase (nunca superior al 50%) pueda acudir al campus ciertos días determinados y recibir la clase de manera presencial. El resto de los compañeros seguirá la clase en streaming, es decir, a distancia.

“Serán los primeros enfermeros expertos en pandemias”

Esto atañe a los tres primeros cursos, ya que los estudiantes de 4º apenas pisan ya la universidad porque están inmersos en las prácticas. Pero no se han olvidado de quienes empiezan sus estudios de Enfermería. Para ellos se ha optado por un fomento de la presencialidad.

Y dentro de las asignaturas que tienen prácticas de simulación que requieren de dispositivos y técnicas específicas se intenta siempre que los talleres sean presenciales. Para ello han tenido que poner en marcha todo un engranaje en el que ciertas materias cuya parte práctica son ejercicios de problemas, por ejemplo, se realizan online para ceder ese espacio a las que sí o sí deben ser presenciales. Lo manda la propia naturaleza de la enfermería: poner una vía no se puede hacer online.

Nunca se habló tanto de la enfermería

“Era nuestro año y mira”, comentan entre ellos los estudiantes. Aún así, ellos lo viven con orgullo extremo. Jamás se imaginaron ser tan protagonistas por el mero hecho de estudiar enfermería.

2020 arrancaba con orgullo para la profesión porque la OMS lo había declarado Año de la Enfermería. Nadie contaba con que su imagen se catapultaría por estar en primera línea de una pandemia mundial.

Las titulaciones que están sujetas a esta ley específica tienen que hacer las prácticas

Para Eva García, directora del Departamento de Enfermería de la UAM, lo que esta crisis sanitaria ha revelado es algo que estaba latente pero que no se quería ver: la sociedad necesita cuidados y las enfermeras son líderes en cuidados. Según datos, precisamente de la OMS, en el mundo faltan más de 5 millones de enfermeras y enfermeros, teniendo esto en cuenta “tenemos que formar a esos futuros profesionales o el drama será mayúsculo”, asegura Eva. Lo bueno es que “nos han puesto en el mapa”, remata Loreto Macià, enfermería y docente.

Este protagonismo de la enfermería supone por tanto un reto y una gran responsabilidad para el equipo docente. En sus manos está el formar a este relevo generacional de la enfermería.

En marzo, el estado de alarma obligó a la universidad online

Todo empezó el 14 de marzo, cuando la educación universitaria que conocíamos cambió de la noche a la mañana. En dos días, cuenta Eva García, lo pusieron en marcha. Las herramientas y las plataformas para que los estudiantes se pudieran conectar desde casa ya las tenían, añade, pero lo que les esperaba por delante era, sin duda, inédito en la universidad española.

“Ya utilizábamos el Moodle pero el Teams pero el dar las clases en un streaming en el que haya una interacción no lo habíamos hecho hasta esa fecha”. Y desde luego la respuesta fue todo un éxito. No solo en la UAM, su universidad, sino en toda España. Tanto es así que muchos estudiantes han optado en este curso 2020-2021 por la modalidad no presencial. Pero no, enfermería no es ni podrá ser una de esas titulaciones 100% a distancia. La práctica clínica es esencial para poder graduarse en Enfermería, y ahí se encontraron con la mayor traba a esta nueva forma de enseñar.

Sin prácticas no se puede titular enfermeras

No era capricho que estudiantes, profesorado y sindicatos sanitarios lucharan por las prácticas cuando en marzo se suspendieron, es que sin ellas no se puede titular enfermeros.

El grado de enfermería, al igual que otros de la rama sanitaria como medicina o farmacia, está sujetos a la realización de un número determinado de horas prácticas. Lo dice la directiva europea 2013/55/UE, que establece que la formación de enfermero de cuidados generales tendrá que tener “al menos 4. 600 horas de formación teórica y clínica; la duración de la formación teórica representará como mínimo un tercio y la de la formación clínica, al menos la mitad de la duración mínima de la formación.

“Tenemos que formar a esos futuros profesionales o el drama será mayúsculo”

Loreto Macià es profesora en la Universidad de Alicante y conoce bien la profesión desde dentro. Para ella el tema de las prácticas no tiene mucha vuelta de hoja: pueden firmar el título “si el alumno tiene esos requisitos y si no los tiene”, insiste, “no lo podemos firmar”. Y añade que las titulaciones que están sujetas a esta ley específica, como es el caso de enfermería, tienen “que hacer las prácticas porque si no el Estado se queda sin esos profesionales, y hacemos un tapón”.

Una alumna y una profesora caminan por los pasillos de la Facultad de Enfermería de la UAM

No fue nada fácil pero finalmente, los estudiantes de enfermería del curso 2019-2020 consiguieron titularse, a pesar de que algunos lograron su título con cierto retraso.

Este año la situación está abocada a la incertidumbre constante: las consejerías pueden cambiar las reglas del juego y suspender las prácticas en cualquier momento y eso para el estudiantado supone “tener un pie dentro y un pie fuera”. En total, podemos estar hablando de alrededor de 10.000 estudiantes de enfermería afectados por el cierre de universidades, la interrupción de las prácticas, erasmus y rotaciones en toda España.

Estudiar enfermería en tiempos de Covid no será sencillo pero promete ser diferente. Las miradas están puestas en ellos y no quieren defraudar.  Al fin y al cabo ellos serán los primeros enfermeros expertos en pandemia.

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